Iconos de moda

Como ya lo he dicho en algunas ocasiones, llevo varios años escribiendo sobre moda en Colombia, viendo como cambia el mercado, pero también viendo como ha crecido y como cada vez más el público en general cuenta con una interesante cultura de moda. Cada vez más, veo que la gente se preocupa por estar actual y por usar moda. Me gustaría, eso sí, que se consumiera con más orgullo y dedicación la moda nacional y que nosotros entendiéramos que si buscamos prendas con el sello hecho en Colombia, no solo se está contribuyendo a que el país tenga una mejor y más sostenible industria de moda, sino también a que se incentive a quienes se dedican a esto para que puedan generar empleo y mover, de alguna manera, varios sectores de la economía que se vinculan al mundo de la moda y de la belleza.

Todo este preámbulo para decir que en este proceso de creer y crecer la moda nacional, hay unos personajes que entran a jugar un papel muy importante y son aquellas mujeres que tienen un estilo muy definido para vestir y se convierten en íconos de moda. Las ex reinas más famosas del país, de alguna manera, son parte de este sistema y es increíble ver como la cadena tiene uno de sus mejores eslabones en las mujeres que representan la belleza nacional. Muchas de las más destacadas reinas de Colombia son hoy en día nuestros íconos de moda.

Mujeres como Taliana Vargas, Carolina Gómez, Paola Turbay, Claudia Elena Vásquez, Catalina Robayo, la misma Margarita Rosa de Francisco y muy seguramente ahora también Paulina Vega y Ariadna Gutiérrez, quienes arrancaron su “vida pública” en el Concurso Nacional de Belleza®, hoy son seguidas por infinidad de fanáticos que les interesa mucho ver como se visten; lo que usan; qué llevan en los momentos más importantes de su vida; con qué vestido se casaron; cómo complementan sus looks; cuáles son sus rutinas de belleza; qué hacen para estar en forma, qué comen, como se cuidan…
Aunque de pronto para algunos esto puede sonar un poco frívolo, la moda necesita de estos íconos de moda para visibilizarse más y esto es algo que se debería canalizar mucho mejor para mover el diseño y la industria colombiana. Estas bellas mujeres, que vienen de varias regiones del país, se definen como íconos y la responsabilidad que tienen con sus seguidores es mucha. Arrancaron como señoritas Colombia, algunas; otras solo como candidatas de algún departamento y por las carreras que siguieron, ya sea de presentadoras o actrices, su fama fue creciendo y, por consiguiente, también creció su número de fans y de seguidores en las redes sociales.

Igualmente, gracias a su buen gusto para vestir, y a que muchas han sido modelos de marcas famosas, de campañas publicitarias y musas de diseñadores destacados, sus seguidores están al tanto de lo que usan o dejan de usar. Sin lugar a duda, se convierten en verdaderos íconos para mucha gente y de esta manera entran a hacer parte del sistema moda. En Hollywood las grandes celebridades son las mejores embajadoras de los diseñadores y las firmas de lujo más importantes, se pelean por vestirlas para los eventos más relevantes de la industria, así que es lógico que en Colombia esta función haya recaído en las reinas, las modelos y las presentadoras.

El maridaje artesanía-moda

Tuve la oportunidad de ser jurado alguna vez para elegir el Mejor Traje Artesanal del Concurso Nacional de Belleza®, en una ceremonia que se realizó en Neiva, y quiero dedicarle este blog a lo que este tema representa para la artesanía del país, para las regiones y para la forma como asumimos la identidad colombiana con respecto a lo que debe ser una moda realmente “auténtica”.

Los trajes de fantasía que hace varios años se veían en el reinado pasaron a ser artesanales en una decisión que, para mí, fue muy importante y acertada dentro de la idea de apoyar el talento colombiano e incentivar a los artesanos que año tras año presentan unas propuestas bastante interesantes, de la mano de los diseñadores.

Las candidatas, en vez de gastar importantes sumas de dinero en conseguir atuendos fantasiosos con creadores que tienen una imaginación muy peculiar, hace ya varios años se visten de diseño colombiano con técnicas que, por lo general, rescatan todo el trabajo manual y las riquezas artesanales propias de cada región del país. De la mano del Concurso Nacional de Belleza® se diseñan propuestas muy creativas que no sólo promocionan la artesanía de cada departamento, sino también su riqueza cultural y sus diferentes patrimonios autóctonos.

Cuando se elaboran este tipo de trajes no sólo se rescatan muchas de nuestra tradiciones, sino también cada inspiración funciona como una forma de transmitir la gran riqueza que tiene nuestro país en todos los aspectos. A través de este tipo de manifestaciones se le puede rendir homenaje a nuestros personajes insignes o resaltar la geografía, la fauna, la flora, las tradiciones culturales y todo los motivos de orgullo colombiano que hacen parte de nuestra gran herencia.

Como lo he dicho ya en esta columna, las reinas son grandes embajadoras de la belleza del país y esta es otra forma de conseguirlo a la vez que también contribuye a darle trabajo a un gremio que, por lo general, está muy desprotegido.

Ahora bien, creo que debemos buscar la manera de que este concurso no se quede sólo en eso y que trascienda de alguna manera para la moda, de forma que los diseñadores nacionales empiecen a utilizar mucho más las diferentes técnicas artesanales en su trabajo diario y en sus propuestas creativas.

El maridaje artesanía-moda es bastante interesante y si se consigue un equilibrio entre ambos, se pueden lograr diseños muy interesantes que representen lo que somos como país, sin salirse de la tendencias mundiales que rigen la moda cada temporada. De hecho, la Alta Costura francesa es la técnica artesanal por excelencia porque todo en ella es hecho a mano y es la base que ha construido toda la industria de lujo en el mundo. Entonces, ¿por qué no creer más en lo nuestro?

El fenómeno Ariadna

No puedo dejar de comentar los sucesos ocurridos en Miss Universo 2015 porque, como creo que ya todos están al tanto, nuestra representante, Ariadna Gutiérrez fue sometida a un bochornoso momento cuando le quitaron, literalmente de la cabeza la corona que acababa de recibir de manos de su compatriota Paulina Vega. El momento fue bastante incómodo, pero todo lo que vino después ha sido realmente un tema de análisis profundo.

Si partimos de la buena fe del presentador Steve Harvey y damos por hecho que todo fue un lamentable error humano donde la única damnificada fue nuestra bella Ariadna, es posible que el suceso se hubiera quedado en el mayor “oso” cometido por un maestro de ceremonias en un programa en vivo, pero de ahí en adelante aceptar todas las disculpas del caso y pasar la página. Sin embargo, en este momento, cuando los colombianos somos tan apasionados con estos temas, el error se convirtió en algo realmente imperdonable para muchos y toda serie de teorías de conspiración y de suspicacias entraron a jugar parte del imaginario colectivo de los “reinólogos”, quienes han dado muchos argumentos para demostrar por qué “nos robaron la corona”.

Es imposible en este momento afirmar eso, y con todo lo que se ha publicado en medios internacionales, nacionales y en redes sociales, la gente está muy confundida. Yo, personalmente creo que si en verdad el error ocurrió como se afirma (y obviamente involuntariamente porque de lo contrario no sería un error) lo que no estuvo bien fue el manejo que se le dio a la situación. La organización de Miss Universo cuando se dio cuenta del error debió dejar el tema así, no quitarle la corona a Ariadna –y menos en vivo- y resolver con el jurado y con la Miss Filipinas todo el asunto en backstage.

No podría decir cuál hubiera sido la mejor solución. De pronto dejar que Ariadna tuviera el título (que estoy segura sería mucha mejor Miss Universo que la que va a reinar ahora porque está muy bien preparada para eso) e “indemnizar” de alguna manera a la representante de Filipinas dándole algunos contratos o algún premio importante. Sin embargo, por el mal manejo que le dieron a toda la situación el hecho desembocó en una gran cantidad de hechos desafortunados que realmente dejan mucho sinsabor.

Aplaudo, eso sí, la gran clase con que nuestra Ariadna Gutiérrez asumió todo. Estoy segura, como se ha repetido en varias ocasiones, que su carrera como modelo se va a disparar a partir de ahora, no solo porque lo hace muy bien, sino porque demostró madurez y mucha serenidad para asumir esta situación que para cualquier persona es absolutamente incómoda y dolorosa, sobre todo, cuando uno sabe la responsabilidad que tiene encima y que gran parte del país está pendiente de su actuación. Creo que asumió la situación con la mayor dignidad y eso no se lo quita nadie. Me enorgullece de verdad ver que tenemos reina para rato y que donde quiera que esté llevando con orgullo el nombre de Colombia será una muy buena embajadora.

En cambio, no puedo decir lo mismo de algunos fanáticos que se despacharon contra el presentador, la organización, los reinados, la situación y hasta contra la Miss Filipinas. No entiendo algunos chistes racistas y de mal gusto que se hicieron sobre el tema y si los reinados son momentos para mostrar la cara bonita de Colombia, no es una buena idea sacar lo peor de nosotros. Estamos en modo paz y el ejemplo empieza con este tipo de manifestaciones.

Paulina, embajadora de moda

Paulina Vega Dieppa tuvo un muy interesante reinado de Miss Universo y ahora que entrega su corona, quisiera hacer una especie de balance de lo que significó ella en materia de moda para el país.

Aunque es cierto que Paulina no es la más amante de la moda, es decir que no es una gran “fashionista” (aunque soy bastante reacia a usar esta palabra) y tiene un estilo relajado e informal (cuando no está cumpliendo compromisos protocolarios de sus funciones como Miss Universo), lo cierto es a lo largo de este año escogió atuendos de varios diseñadores colombianos que, gracias a su función como embajadora de la belleza del país, generaron una buena imagen.

El hecho de que una mujer como Paulina, con tantos compromisos especiales en diferentes lugares del mundo, use creadores de su país, hace que en sus viajes se conviertan en una de las mejores vitrinas para promocionar la moda colombiana y para decirle al mercado internacionales que en este país hay mucho talento. Es una muy buena manera de apoyar la industria nacional, a través de una persona llamada a mostrar siempre la cara más bonita de Colombia.

Paulina, durante su reinado (y cuando no estaba cumpliendo compromisos comerciales con marcas), se preocupó por usar repetidamente creaciones de diseñadores nuevos como la sincelejana Alejandra Isaac y también de algunos creadores con más trayectoria y más reconocidos en el ámbito nacional como Pepa Pombo, Renata Lozano o Beatriz Camacho, lo que significó decirle al mundo que en Colombia hay mucho talento y una gran variedad de posibilidades en materia de estilos de moda.

Tener una Miss Universo colombiana, entonces, no sólo significa promocionar el país como destino turístico, sino también hablar bien de una industria que crece y que está buscando permanentemente embajadores que logren llegarle al corazón a quienes les gusta emular este tipo de personajes. El mundo de las reinas se presta mucho para esta clase de “embajadas” y ahora que están tan de moda los llamados “influenciadores”, lo natural es que una Miss Universo se convierta en alguien que influya realmente en la compra de cierto tipo de artículos tocando el corazón de sus fans.

En esta Navidad el país está haciendo una campaña fuerte para incentivar la compra del producto nacional y en moda es bien importante que esto ocurra, pues cada vez hay más creadores surgiendo en el panorama que necesitan abrir mercado. Es fundamental que los compradores empiecen a creer de verdad en el diseño criollo y que se sientan muy orgullosos de usar prendas hechas en Colombia.

Un adiós a Luz Marina Zuluaga

Este blog nació con la convicción de descubrir puntada tras puntada, todo lo que el mundo de las reinas en Colombia le ha aportado a la industria de la moda nacional y cómo, también, hay muchas cosas más que se pueden abordar desde la perspectiva del sector y la empresa confeccionista y de diseño, como parte del engranaje de lo que significa el Concurso Nacional de Belleza® en nuestra cultura.

Sin embargo, creo que esta semana me debo desviar del tema meramente moda para hablar sobre Luz Marina Zuluaga, nuestra primera Miss Universo, quien falleció esta semana en Manizales.

La bella caldense (nació en Pereira pero representó al departamento de Calda en el reinado) fue un ícono no solo en materia de belleza y de lo que significó para el país tener a la mujer más linda del universo, al ser elegida en 1958 en Long Beach, California; sino que durante toda su vida fue un referente para muchas mujeres.

Como ya es de conocimiento histórico, Luz Marina Zuluaga no fue elegida Señorita Colombia® en Cartagena, pero gracias a que la antioqueña Doris Gil renunció a la corona para casarse con Helmut Bickenbach, tuvo la oportunidad, como virreina, de viajar y convertirse en la mujer más linda del universo, dándole una gran alegría al país. Durante los siguientes 57 años, Colombia no volvió a tener otro título universal y solo hasta la elección en 2015 de Paulina Vega Dieppa como Miss Universo 2014, se vivió de nuevo la emoción de ver coronar una mujer colombiana en este certamen internacional.

Luz Marina, entonces, llevó con orgullo el título durante más de medio siglo y de alguna manera se convirtió en una bella embajadora de Colombia. Muchos creerán que ser Miss Universo no le aporta nada al país, pero creo firmemente que el sólo hecho de que se promueva una buena imagen y que se conozca a través de un programa de televisión que se transmite en varios lugares del mundo, es una muy buena oportunidad para mercadearlo. Eso, sin contar todo lo que hace una Miss Universo en materia de trabajo social.

Ahora, hay que tener claro que la época en que Luz Marina Zuluaga fue Miss Universo era muy diferente a la actual. Los parámetros de belleza han cambiado mucho y antes no importaba tanto la altura (ella no era muy alta), ni tampoco contar con un cuerpo atlético. La armonía estaba en otros aspectos que se juzgaban basados en un prototipo de mujeres sofisticadas y muy elegantes, estilo Jackie Kennedy.

En ese entonces lo que más importaba era tener un rostro que pudiera ser la cara internacional de una firma de belleza, un estilo muy glamoroso, además de contar con el carisma necesario para afrontar, con mucho decoro, todos los compromisos que adquiere una representante universal de la belleza. Luz Marina Zuluaga fue perfecta en esta tarea y una mujer colombiana que siempre mantuvo la frente en alto como una gran dama y representante de nuestra belleza.

Menos es más

Aunque la señorita Chocó®, Andrea Tovar, siempre estuvo entre las favoritas en esta versión del Concurso Nacional de Belleza®, creo firmemente que el traje que llevó en la coronación fue definitivo en la puntada final del jurado. Para mí, el mejor vestido de la velada, aunque no necesariamente el más original. De hecho en la puntuación de gala alcanzó el primer lugar con 9.82. Sin duda, la elección de una pieza hecha a la medida para la noche de coronación, con una buena asesoría del estilismo completo, es clave en este tipo de competencias donde todo cuenta y cada detalle es fundamental para un jurado experto y un público exigente.

Uno de los puntos importantes a la hora de usar un traje de gala es lograr que tanto la silueta como el color y los detalles de diseño encajen perfectamente con la figura y el tono de tez de quien lo lleva puesto. Y en este caso se conjugaron muy bien estos elementos. La chocoana se vio imponente con un vestido que brilló lo suficiente para resaltar sus bellas facciones, sin restarle protagonismo a sus propias virtudes estéticas.

Siguiendo una de las grandes premisas de Cocó Chanel, menos es más, creo que Alfredo Barraza encontró el equilibrio perfecto en el diseño y así la nueva Señorita Colombia® le pudo sacar jugo a este traje. Con una sutil transparencia en la parte baja y un profundo escote en la parte alta, donde todo puede pasar cuando se tienen los atributos necesarios, el diseño encontró la medida perfecta para resaltar, sin exagerar, y sin traspasar los límites de la elegancia. Con un toque de luz importante, un tono dorado que encajó bien con el de su piel, una silueta que por un momento pretendió ser de gran formato en su falda, pero sin ampliar la figura (que suele pasar con este tipo de vestidos) y las mangas largas, se logró el cometido: concentrar todas la miradas en los rasgos más lindos de la chocoana.

Otro tema fue el estilismo, que también estuvo bien concebido. Hubo mucho pelo suelto y desordenado que, definitivamente y por más de moda que esté, no hace un buen maridaje con un traje de gala. Los estilistas de Andrea Tovar acertaron al hacerle un moño bajo y ponerle aretes largos, para mostrar su bello cuello, resaltar el escote y dejar que sus ojos y sonrisa deslumbraran al jurado.

Sobre los demás vestidos, debo decir que hubo algunos interesantes, como el de la Señorita Cesar®, del diseñador llanero Alexander Rojas. Sin embargo, también pienso que creadores como Alfredo Barraza (quien tuvo 11 trajes esa noche) aciertan con algunos pero desentonan mucho con otros. Varios terminan por ser muy parecidos entre sí o por ser copias idénticas de grandes diseños internacionales.

Moda

Me estreno con este blog y quiero hablar de un tema que ha sido motivo de discusión entre los críticos de moda y es saber si los atavíos que usan las reinas están conectados con la realidad de la moda mundial y con la historia de la moda nacional. Las reinas y sus atuendos hacen parte de nuestra cultura y por consiguiente, la moda que ellas han usado durante los más de 80 años del Concurso Nacional de Belleza ®, ha marcado la historia de la moda nacional.

La discusión de que si lo que usan las reinas en las diferentes presentaciones protocolarias durante los días de reinado y más exactamente en la noche de coronación es o no moda queda zanjada cuando vemos cómo muchos de los más reconocidos diseñadores colombianos han hecho parte fundamental de las propuestas reales y cuando entendemos que el sector de la moda tiene un importante nicho en el mundo de la belleza.

Creo firmemente que no sólo la moda que se ha visto históricamente en el reinado escribe varios capítulos de la historia de la moda nacional que, por cierto, aún no se ha escrito; sino que además hay piezas de colección con las que fácilmente se podría hacer una buena retrospectiva en un museo que hable de la historia del traje colombiano. Sería un gran aporte para la memoria de esta industria en el país.

Los famosos canutillos, las reconocidas lentejuelas, el tan nombrado strass, no es un juego de palabras inventado por los comentaristas reales para darle altura a los trajes que presentan las reinas el día de la coronación, sino es un interesante e importante menú de posibilidades que se encuentran en las propuestas de gala de la noche de coronación.

Soy una convencida de que en Colombia no podemos hablar de Alta Costura de la manera más purista del concepto, puesto que es una denominación de origen de Francia, pero tengo claro que si en algún caso habláramos del proceso de esta escuela de moda, la elaboración de los trajes de las reinas es la aproximación más clara y cercana que tenemos en el país. Vestidos que por lo general son hechos a mano, que le rinden culto a los materiales de lujo, que están elaborados por costureros expertos y bordados pieza por pieza, no pueden ser trajes “despreciados” por quienes se dicen conocedores de la moda.

Es un hecho que muchas veces estas piezas tienen mucho más trabajo que cualquier colección de nuestros grandes diseñadores. He seguido buena parte de la historia de la moda colombiana y en mi casi cinco lustros de carrera puedo asegurar, con toda la propiedad del caso, que los diseños que se exhiben durante una velada de coronación son una gran manifestación artística, artesanal, creativa y técnica de la costura.

Por los rumbos permanentes que toma la moda mundial, no se puede hablar de la reinas como promotoras de una tendencia específica, pero sí creo que podemos hablar de una historia de moda colombiana dedicada al mundo de las reinas del cual hacen parte grandes nombres como Alfredo Barraza, Jaime Arango, Hernán Zajar, Beatriz Camacho, Pedro Nel López, Francesca Miranda… y la reina de todos ellos, Amalín de Hazbún.

Ya hablaremos en este blog de todos los demás aportes del Concurso Nacional de Belleza ® a la industria nacional.